5 tips para fortalecer la confianza en las adolescentes
Sabemos que la adolescencia es una etapa que marca uno de los hitos más importantes en el desarrollo. En ella se generan diversos cambios, no sólo en el ámbito físico, sino también cambios a nivel emocional, cognitivo y social.
En esta etapa, nuestras queridas adolescentes, experimentan algo así como una paulatina «reorganización» en su crecimiento. Sienten que dejan de ser niñas para comenzar a vivir cambios que las hacen madurar, muchas veces a un ritmo que las confunde, enfocándolas en aquellos aspectos que no las hacen sentir bien consigo mismas.
Es un proceso donde existe una constante reflexión acerca de quiénes son. Comienzan a reconocer sus intereses, sus gustos, sus opiniones, a sentir la necesidad de tener su propio espacio, a querer elegir sus amistades y a identificar qué esperan de su entorno inmediato, lo que en su conjunto formará su propia identidad.
Fortaleciendo la Confianza
Cada adolescente experimenta de manera diferente esta etapa, sin embargo, el nivel de confianza que cultiven en ellas, determinará el modo cómo se relacionarán consigo mismas, con sus pensamientos, con su entorno y cómo actuarán frente a los desafíos de su desarrollo.
Aunque existen diversos factores que influyen en la base de su confianza, durante esta etapa es importante invitarlas a poner especial atención en:
1. Activar su Autoconocimiento.
La confianza en sí mismas se inicia con su autoconocimiento. Es fundamental, que durante este proceso no dejen de conocerse, reflexionar acerca de qué les gusta, qué no les gusta, qué las hace sentir alegres, qué situaciones las hacen sentir tristes, identificar sus talentos, sus debilidades, pensar en sus metas, los sueños que les gustaría cumplir, etc. Es como si dibujaran un mapa mental acerca de ellas mismas. Este ejercicio les brinda seguridad acerca de su existencia y les permite ir madurando paulatinamente los diferentes aspectos de su identidad.
2. Ejercitar positivamente su «voz interna».
La calidad de su diálogo interno dice mucho de cómo se relacionan consigo mismas, ¿Qué les dice su «voz interna»?, ¿Esa voz resalta sus aspectos positivos o negativos?, ¿Esa voz es amable o crítica con ellas?.
La voz interna es susceptible a lo que su entorno les transmite. Si ejercitan positivamente su voz interna, existe una mayor probabilidad que establezcan una relación más cercana con sus fortalezas que con sus debilidades, filtrarán sus pensamientos negativos y manifestarán una actitud más afable con ellas mismas.
3. Reconocer sus habilidades, capacidades y talentos.
El identificar los puntos fuertes de su personalidad las anima a desarrollar una percepción positiva acerca de sí mismas y condiciona un mejor estado de ánimo.
El reconocimiento de los propios talentos es la antesala para florecer como personas. En nuestras queridas adolescentes, este ejercicio activa su motivación para planificar sus metas personales, como crear nuevas ideas, practicar un deporte entretenido, aprender a tocar un instrumento o iniciar un curso de su interés. Son oportunidades maravillosas para valorarse y despertar emociones que protegen su bienestar.
4. Dar espacio a los errores.
Durante esta etapa, las adolescentes son más sensibles a la crítica. Se sienten inseguras porque aún no poseen la madurez de un adulto, temen equivocarse o dudan de sus decisiones. Recuerde que los errores son oportunidades para seguir aprendiendo, si se equivocan, aliéntelas a reflexionar acerca de «qué aprendieron», «qué no volverían a repetir» o «cómo actuarían la próxima vez».
El impulsar pensamientos reflexivos, resilientes y motivadores incrementará su capacidad de ser más asertivas en sus próximas decisiones.
5. Estimular su amor propio.
El amor propio crece en la medida que su confianza aumenta, por ello es tan esencial cultivar una base firme de seguridad en ellas. Un buen inicio es enseñarles que las debilidades se abrazan y las fortalezas se celebran, para que éstas últimas predominen en momentos de mayor sensibilidad y adversidad.
Por otro lado, el amor propio también implica regalarse momentos de autocuidado, de hacer aquello que las hace felices, de expresarse saludablemente, de conocer sus límites y de reconocer su red de apoyo. El amor propio se construye con las acciones, los pensamientos y emociones que cultivan día a día.
Un buen inicio
La mejor manera de estimular la confianza es llevar estas acciones a la práctica. Para ello, puedes invitarlas a desarrollar el Ejercicio «El frasco de mi Autoestima». A través de esta actividad, reflexionarán sobre acciones importantes para ejercitar su autoestima diariamente. De este modo, aprenderán a cultivar su autoconocimiento y confianza, reconociendo sus fortalezas.
Y por último, y no menos importante, si bien el desarrollo de la confianza es un proceso paulatino, siempre hay que estar atentos a lo que ellas «sienten» o «piensan». Es importante generar espacios para conversar acerca de sus experiencias, dudas e intereses, es normal que tengan inquietudes por resolver, preguntas por hacer, o la necesidad de compartir nuevas vivencias que son altamente significativas para ellas.